jueves, 8 de mayo de 2014

MEDICINA, SOCIEDAD Y SALUD

Después de evaluar las relaciones entre la medicina  y la sociedad, la profesión médica y la sociedad, así como reparar en la medicina como institución social, entiendo y propongo que la relación entre la medicina y la sociedad debe establecerse sobre bases de cooperación mutua, teniendo siempre en cuenta que, en tanto que Institución Social, la medicina debe tener vocación de servir a la sociedad.

Se hace también necesario redimensionar la medicina tanto en su ámbito de actuación, como en sus limitaciones y posibilidades.

En su ámbito de actuación, evitando medicalizar la vida social y sin esperar que la medicina aporte soluciones a problemas cuya etiología no sea biológica sino social.

En cuanto a sus limitaciones y posibilidades, evitando depositar en la medicina capacidades que “chocan” con el estado de la ciencia en cada momento.

Desde el punto de vista de las interconexiones entre la profesión médica y la sociedad, parece asentarse un nuevo marco de relaciones entre el ciudadano, los servicios sanitarios y los profesionales de la salud.

Este artículo se desarrolla en tres capítulos: Medicina y Sociedad, la Medicina como Institución Social y Profesión médica y sociedad, que desarrollaré en tres semanas. 

martes, 8 de abril de 2014

EL SISTEMA NACIONAL DE SALUD (III)

El Sistema Sanitario Público ha de estar a la altura de los tiempos, para acabar con el mito de que “lo público es ineficiente”. No puede el sistema conformarse con lo simplemente aceptable y ha de aspirar a lo mejor; pero será necesario para ello hablar con claridad a los ciudadanos sobre los problemas comunes, que permitirá abordar las modificaciones necesarias para ofrecer soluciones y en definitiva liderar decididamente por los propios empleados públicos y su representación sindical y profesional un escenario social transformador.

martes, 1 de abril de 2014

EL SISTEMA NACIONAL DE SALUD (II)

La sociedad española ha cambiado mucho en los últimos años.

Exige, por ello, nuevos esfuerzos para armonizar mejor los diferentes puntos de vista, para entender la realidad y adaptarse mejor a las nuevas exigencias, para pensar el futuro en lugar de ser arrastrados por él, para innovar y crecer, para garantizar la adecuación de las previsiones financieras, así como extraer la mayor rentabilidad a cada euro invertido, en el horizonte de buscar la mayor utilidad social.

martes, 18 de marzo de 2014

EL SISTEMA NACIONAL DE SALUD ( I )

La configuración del Sistema Nacional de Salud (SNS) en 1986, a través de la Ley General de Sanidad y las múltiples ofensivas que ha soportado el Sistema Sanitario Público (SSP), allí diseñado, aconsejan que revisemos distintos aspectos de SNS, para recordar la realidad, y evitar nuevos equívocos.
El SSP. es un esfuerzo que merece la pena porque es de todos y para todos, porque todos los ciudadanos tienen iguales derechos y obligaciones, y acceden a él por le mero hecho de serlo.
Es el SNS, el resultado del esfuerzo de distintas administraciones públicas que han de adoptar las decisiones coordinadamente cerca de los ciudadanos, expresando que no todo en la vida encaja en la lógica económica; pero aporta estabilidad social y se ha consagrado como un sector científico y tecnológico de vanguardia.

jueves, 6 de febrero de 2014

UN APUNTE SOCIALDEMÓCRATA

La incertidumbre económica cuestiona las políticas públicas y orienta el modelo de satisfacción hacia la lógica del mercado.
El conocimiento empírico de la realidad nos pone de manifiesto que el mercado no da respuesta a los problemas sociales, ni proporciona la respuesta a importantes necesidades humanas, individuales y colectivas.
Los sistemas de provisión pública deberán perfeccionar sus hábitos de funcionamiento, así como sus presupuestos teóricos.
Mejorar la interdependencia y la eficacia de cada uno de los subsistemas es un desafío de los gobiernos.
¿Cómo puede, en definitiva, la Socialdemocracia adaptarse a la nueva situación sin renunciar a sus señas de identidad ideológicas? Pienso que habrá de recoger todos  aquellos aspectos que vinculados a sus señas de identidad han demostrado su virtualidad en distintos momentos de nuestras sociedades, haciendo más felices y más libres a las personas.

lunes, 13 de enero de 2014

EL DESACOPLAMIENTO DE LAS CLASES MEDIAS

En varios artículos he hecho referencia al llamado “desacoplamiento” de las clases medias respecto al Estado de Bienestar; pero tengo la sensación que no he señalado con suficiente amplitud y claridad una realidad sociológica de gran importancia en un país como el nuestro, de manera especial en un periodo de crisis económica.
Este fenómeno hace referencia a la dualización de la Sociedad entre un sector activo: una clase media confortablemente instalada en el sistema capitalista, y los sectores pasivos: aquellos que han salido del mercado de trabajo o no han llegado a entrar nunca en él.

jueves, 9 de enero de 2014

CRISIS ECONÓMICA Y ESTADO DE BIENESTAR

Es bien sabido que las Instituciones del Bienestar forman parte de las señas de identidad del pensamiento socialdemócrata con la misma fuerza con que el mercado lo hace en cuanto a la ideología liberal.
No es de extrañar, por tanto, que hoy en día el ámbito de los servicios públicos sea el escenario del debate ideológico donde las dos opciones pugnan por imponer sus lógicas.
Ante una crisis como esta, soy partidario de poner límites a lo superfluo para consolidar lo esencial. Lo superfluo, se ha desarrollado por un déficit planificador de tal suerte que hoy nos encontramos con instrumentos obsoletos, muy costosos y sin utilidad que solo han respondido a intereses concretos, en ocasiones espurios, amparados por el demagógico “todos tenemos derecho a todo y a la puerta de casa”.
Entiéndase bien, no estoy diciendo que poner límites sea el primer paso para otras estrategias. Abordar los puntos débiles del sistema es hacerlo menos vulnerable.
Las demandas sociales sobre el Estado de Bienestar son crecientes y la priorización y/o discriminación positiva de las mismas es la única estrategia razonable para poder atender más integralmente las demandas de los sectores más desprotegidos.
Los condicionantes económicos, la eficiencia distributiva y la capacidad técnica han de ser el trípode sobre el que construyamos la salida a la situación actual. Siempre desde el estímulo al potencial productivo y la aplicación del esfuerzo personal como ética colectiva y garantía de equidad.